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Artículo de la semana

Control de la bola

Muchas veces oímos hablar del “control de bola” y no sabemos bien lo que significa. Hasta hay veces que sí lo sabemos, pero no conseguimos llevarlo a cabo. Partiendo de la base, que en el pádel gana el que falla menos, creo que ya estamos en la hora de ponerlo en práctica.

Para comenzar sería importante que nos pongamos de acuerdo en algunos aspectos, y que tengamos en claro cuáles son las cosas imprescindibles que debemos tener en cuenta para ganar un juego.

TÉCNICA: por supuesto que nadie va a negar, que el poseer una buena técnica nos va a ayudar muchísimo a ganar. De hecho, es en lo primero que pensamos cuando comenzamos a jugar al pádel, y lo llevamos a cabo dando clases para mejorar en éste aspecto.

TÁCTICA: fundamental para ganar partidos. Nos va a ayudar muchísimo en los partidos duros y cerrados, que se ganan sólo con pequeños “detalles”. Y también nos va a ayudar a ganar algunos partidos de una manera más simple o menos sufrida. De hecho, aunque nadie nos dé ni siquiera una pista sobre táctica, de forma natural aplicaremos la táctica más simple del mundo: “intentar volcar el juego sobre el rival más flojo”.

FÍSICA: también es algo que tenemos en cuenta en todo momento. Y aunque no le dediquemos mucho tiempo, nadie duda de que es un aspecto fundamental para tener éxito en este deporte. Y por supuesto que también nos va a ayudar muchísimo en la prevención de lesiones.

MENTAL: Aquí si que tenemos un problema! Todos tenemos la seguridad de que este aspecto es vital para competir… pero cuanto tiempo le dedicamos? Muy poco seguramente…y en muchos casos es porque no se sabe como conseguir esa fortaleza mental que nos ayude a ganar los partidos más difíciles.

La preparación mental debe estar ligada a todos los aspectos tácticos, técnicos y físicos que entrenemos. Es primordial.

Interesante artículo, ¿verdad? Pues a continuación os dejamos con él al COMPLETO. Gracias a Maxi Castellote.

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Calentamiento

EL CALENTAMIENTO EN EL PADEL ¿QUÉ PASA SI “UN DÍA” NO LO HACEMOS?

Cuando vamos a jugar un partido, una pachanga o a recibir clases, bien por la propia experiencia o bien por haberlo observado, todos sabemos más o menos qué es y en qué consiste un calentamiento. Es más, todos sabemos que es algo necesario y beneficioso que debe hacerse siempre. Si preguntamos el por qué a cualquier jugador, la respuesta más repetida probablemente será “para no lesionarnos”.

Sin embargo, la realidad es que, aún siendo conscientes de su importancia, no siempre hacemos el calentamiento y, cuando lo hacemos, la mayoría de las veces no se realiza de forma correcta. Bueno, una vez nos hemos sincerado (porque lo contrario, por norma general, sería negar una evidencia), es necesario analizar las razones por las que esto sucede; bajo mi punto de vista, aquí no hay “culpables” (ni jugadores, ni monitores, ni técnicos), quizás sí falta de información y reflexión.

Me explico; si la idea que hemos tenido siempre y lo que hemos visto y aprendido nos habla de calentamiento general y específico, de la necesidad de emplear mínimo entre 15-20 minutos para calentar… y lo contrastamos con la realidad (tanto para clases como para disponibilidad de pista, tiempo…), resulta evidente que es inviable utilizar casi la mitad del tiempo en calentar. Porque no podemos olvidar para qué entran en la pista la inmensa mayoría de nuestros lectores; divertirse, competir, hacer ejercicio o aprender de forma amena… Y el concepto que tenemos del calentamiento no encaja mucho en esos objetivos.

Lo que he pretendido con todo esto es confirmar lo que pensáis la mayoría; “lo que debería hacerse no se puede hacer”. Pero ni mucho menos se puede concluir que “un preparador físico nos dice que no hay que calentar”; mi opinión es que debemos adaptarnos a la realidad. Si no podemos hacerlo como se debe, vamos a intentar acercarnos a ello.

¿Quieres saber más cosas sobre el calentamiento? Mira AQUÍ, tienes el artículo completo de Telmo de Andrés Noval.

¿Qué golpe tenemos que utilizar según la zona en la que nos encontremos en la pista? Buena pregunta, vamos a responderla y a dar algunas pautas sobre las diferentes zonas en las que podemos jugar dentro de la pista, destacando las más propicias en defensa y en ataque. Gran artículo en su día de mi gran amigo Rafa Guerrero, de www.planetapadel.com.

Microsoft Word - GOLPES Y ZONAS.doc

 

Microsoft Word - GOLPES Y ZONAS.doc

 

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Posicion de espera padel

¿Para qué sirve la Posición de Espera?

(Martín Echegaray) De pequeño, cuando tomaba clases de tenis, tenía un monitor que insistentemente, antes de lanzarme una bola me indicaba: “¡Posición de espera!“. Y yo sabía que si no adoptaba esa posición, no me lanzaría ninguna pelota y no habría peloteo y diversión, por lo que yo accedía inmediatamente. Claro que con el tiempo llegué a odiar esa frase, esa posición e incluso a mi monitor. Pero ya era tarde: la posición de espera ya era parte de mi juego porque la había interiorizado de manera que no necesitaba ni siquiera pensar en ella. Y si bien no creo que este sistema digno de Pavlov sea el adecuado para fijar las habilidades o para crear hábitos técnicos saludables, ello no debe quitarle el gran valor que esta posición tiene para el buen juego.

Si están bien hechos los golpes, no existe ninguno, salvo el saque, que no comience con una adecuada posición de salida o de espera. En cualquier proceso de enseñanza de un golpe o modelo técnico, si se divide el golpe en fases temporales, el orden sería más o menos así: posición de espera, giro o preparación, ajuste de pies, impacto y terminación. Con matices, pero si Ud. toma clases, su monitor debería enseñarle o corregirle los golpes aludiendo a esta secuencia, o bien considerando estas fases, ya sea en conjunto o al menos de manera individualizada. De lo contrario, estará tomando clases con un técnico cuyos métodos -o él, en si mismo- serán muy peculiares.

Pero la posición de espera no debe ser considerada una sofisticación técnica reservada para aquellos que puedan costearse una clase de pádel, sino que precisamente es uno de los hábitos técnicos más fáciles de conseguir en el pádel. ¿Y cuál es el valor de esta posición?

En muchos manuales o notas técnicas que describen esta posición, la justifican en el hecho de que el jugador será más veloz al utilizarla. En realidad, lo correcto es decir que lo que esta posición permite son unas condiciones óptimas para la anticipación, virtud que por cierto es, para mí, la madre del éxito en muchos deportes. Hay que decir entonces que existen varios tipos de velocidad en el pádel. Un jugador puede ser muy veloz en los desplazamientos pero relativamente lento en la reacción o viceversa. Y en el pádel, donde por las distancias no se hace uso nunca de la máxima velocidad posible de desplazamientos, cualquier mejora en la velocidad de reacción resulta fundamental. Lo curioso es que la posición de espera no es un método de entrenamiento de la velocidad de reacción, sino que es la ubicación más adecuada del cuerpo considerando todas las posibilidades de golpes a realizar. El caso típico es el padelista que, en la red, espera que le echen la bola con la cabeza baja de la pala; aunque tenga mucha velocidad de reacción, siempre será más eficiente si mantuviera la cabeza de la pala elevada. Y si además de tener baja la pala se tratase de un jugador lento de reflejos y que además osara subir desafiante a la red, entonces estaríamos claramente ante un típico caso de accidente deportivo en el que el deportista deberá recurrir a su licencia federativa e informarse si le cubre la visita al odontólogo.

Pero existen más detalles relacionados con la posición de salida, más allá de elevar la pala, que nos ayudarán a ser más eficientes en nuestras respuestas.

Los 10 Consejos

1) La pala debe estar elevada, en posición algo vertical, aproximadamente delante del pecho, y los codos semiflexionados. Al estar el cuerpo de la pala de manera vertical, el peso relativo de la misma es menor, ya que no ejerce una fuerza de rotación hacia abajo sobre la mano. Además, al estar cerca del cuerpo, esta “comodidad” para sostener ese peso se incrementa. Por otra parte la cabeza de la pala queda más o menos equidistante de todas las posibilidades de impacto y de preparación (derecha, revés, arriba, abajo). Eso mejora la anticipación.

2) En el caso de la posición de espera para restar, es bueno bajar el centro de gravedad del cuerpo (flexionar más las rodillas) e inclinar levemente el torso hacia adelante. Esto hará descender la pala, ya que los puntos de impacto en el resto son normalmente muy bajos.

3) No obstante, para la mayoría de los golpes, incluidas por ejemplo las voleas bajas, no hay que olvidar que como golpeamos con efecto, en el inicio la pala debe ser desde arriba (porque hacemos golpes descendentes), por lo que es otra razón para mantener alta la cabeza de la pala.

4) La mano libre (izquierda para los diestros), se debe ubicar en el corazón de la pala. Esto sirve por un lado para colaborar al sostener la pala, pero también por dos motivos. Por un lado hace que la simetría del cuerpo sea perfecta, ya que ambos brazos están prácticamente en la misma posición, y esto favorece el balance. Y por el otro, algo muy importante, es el hecho de que favorecemos así el inicio de u hipotético golpe de revés, cuya fase de preparación requiere que la mano libre se mantenga en esa posición.

5) El torso debe estar algo inclinado para adelante, ya que de esta manera mejoramos nuestra capacidad de reacción.

6) Los codos deben estar algo adelantados -sólo un poco- con respecto al cuerpo. Si estuvieran muy adelantados, como se advierte en el primer punto, su propio peso, sumado al del de la pala, pasarían a ser una molestia. Pero si estuvieran retrasados con respecto a la línea del cuerpo -“pegados” a los laterales del torso- entonces entorpecerían la técnica de los golpes, concretamente la de las voleas repentinas (no podríamos impactar delante, como sería ideal, con un simple giro de la muñeca) y la del revés (se perdería tiempo con un movimiento extra para su fase de preparación, al tener que separar un poco los codos para iniciar después el giro).

7) Las rodillas deben estar algo flexionadas, lo también que mejora nuestra anticipación, y además complementa el balance, al estar el torso algo inclinado hacia el frente.

8) Los talones deben estar ligeramente elevados, o bien el peso del cuerpo debe “orientarse” hacia la parte delantera de la planta del pie y los dedos. Esto es clave para poder reaccionar y ejecutar una salida o giros rápidos.

9) Muchas veces se dice que todo el cuerpo, en posición de espera, debe “apuntar al frente”. En realidad, lo correcto es que se oriente al juego, y esto significa que debemos estar siempre al servicio de la pelota: apuntaremos hacia donde ella esté momentáneamente. O sea que la posición de espera es dinámica, y no estática. Por lo que nunca estarán de más unos saltitos o pasitos de ajuste, favorecidos por la postura de los pies, mencionada en el punto anterior.

10) Como buena práctica general, se debe entender que esta posición, si bien se llama “de salida”, debe ser a la vez -lógicamente- aquella en la que todos nuestros golpes deban finalizar, por lo que todas las terminaciones deben enlazar con esta posición, recuperando el equilibrio después de la acción. Para tener en cuenta en las sesiones técnicas. La falta de este buen hábito se hace particularmente notable después de series de remates y bandejas, y es entonces cuando la técnica general va perdiendo calidad golpe a golpe.

Martín Echegaray

Muchas de las situaciones conflictivas que tienen que resolver los entrenadores no se refieren tanto a sus deportistas como a los padres de éstos. Cuando el triángulo que forman entrenadores – padres – deportista no persigue un objetivo común, la práctica se resiste.

Desde la perspectiva SISTÉMICA, basada en la terapia familiar, los padres se implican en la actividad deportiva de sus hijos de las siguientes formas:

  • De forma normal: comunicación abierta, libertad de decisión por parte del hijo, apoyo mutuo.
  • Distante: falta de interés y apoyo por parte de los padres; falta de participación deportiva por parte de los hijos.
  • Sobreimplicada: los padres satisfacen sus propias necesidades deportivas a través de su hijo, a quién dirigen más de lo que lo apoyan; los hijos reciben apoyo o castigo en función más de sus resultados que de su progreso deportivo y sienten una gran presión sobre sí mismos.

Cuando esta díada padres – hijo deportista se convierte en triángulo al incorporarse el entrenador, las relaciones van a ser diferentes dependiendo del tipo de padres de que se trate.

En concreto, el entrenador debe actuar de la siguiente forma según con cada tipo de padres, en beneficio del propio deportista y su desarrollo deportivo y personal:

  • Con padres sobreimplicados:
  1. Mantenerlos como parte del equipo, con sus deberes y derechos, diferenciando sus roles de los propios del entrenador. Más vale tenerlos como aliados que como opositores.
  2. Favorecer la separación gradual entre padres e hijos deportistas, de forma que éste empiece a pensar, sentir y decidir por sí mismo. La práctica deportiva mejorará con ello.
  • Con padres distantes:
  1. Incrementar la implicación paterna en la actividad de su hijo deportista, haciéndoles ver la importancia que para éste y su rendimiento deportivo tiene el apoyo de sus padres, invitándoles personalmentea competiciones, pidiéndoles ayuda en determinadas tareas como contabilizar aciertos y errores o cualquier otra tarea, … en una palabra, incluirles en el equipo y que ellos se vean necesarios.
  2. Estableciendo los límites del rol parental y el suyo propio ante el deportista, para que no haya confusiones, sobre todo emocionales, en el deportista.
  • Con padres normales:
  1. Informando verazmente a los padres de las expectativas y los progresos deportivos de su hijo – deportista.
  2. Estableciendo una comunicación periódica de doble vía y feedback eficaz con los padres, para hablar de cualquier tema que inquiete a ambas partes, o sencillamente para seguir juntos la progresión deportiva del hijo.

En todo caso, el deportista debe estar informado para entender plenamente el funcionamiento triangular. Como principio básico se sitúa la comunicación a todos los niveles, siempre que sea abierta, bidireccional y sincera.

En definitiva, el equipo que forman padres – hijo y entrenador, debe:

  • Establecer los roles que cada parte desempeña.
  • Establecer el/los objetivos particulares y los comunes.
  • Proponer una guía de trabajo conjunta.

Y particularmente los padres y el entrenador, que son los que inciden en el deportista, deben y no deben hacer lo siguiente:

ENTRENADOR SÍ:

  • Comunicar regularmente a los padres sus pensamientos y preocupaciones honestamente.
  • Tener claro que los padres también tienen que actuar.
  • Tener confianza en los padres.
  • Mantener la propia perspectiva y balance emocional, ya que si se pierde el control, la misión del equipo se hace imposible.

ENTRENADOR NO:

  • Decir a los padres que su hijo vale mucho si no es así.
  • Decir a los padres que se mantengan al margen y que dejen todo en sus manos.
  • Convertir el “ganar” en el objetivo más importante.
  • Convertir a todos los padres en problemas imposibles.
  • Obsesionarte con que uno de los deportistas lso va a hacer rico y famoso.

PADRES SÍ:

  • Tratar al hijo siempre igual, tanto si gana como si pierde.
  • Intentar hacer divertidos los viajes y estancias en torneos.
  • Dejar al entrenador que entrene.
  • Escuchar al hijo cuando las cosas no hayan salido bien o cuando esté desanimado.
  • Interesarse si la conducta del hijo no es aceptable, deportivamente hablando.

PADRES NO:

  • Decir “estamos jugando un torneo”, en lugar de “está jugando un…”
  • Pensar en el deporte del hijo como, una inversión en la que se espera algo de vuelta.
  • Hacer sentir al hijo culpable por todo el dinero, tiempo y sacrificio que se le ha dedicado.
  • Querer hacer el trabajo del entrenador.
  • Tener una conducta inapropiada fuera de la pista, mientras el hijo juega.

Para concluir con el artículo, sólo desearles que todo esto que aquí se explica sea aplicable directamente en nuestro día a día, para llegar a mantener la mejor relación padres – entrenador, siempre en beneficio del progreso del niño deportista.

Este artículo está sacado de www.monitorespadel.com, espero que os guste.

Este artículo va dirigido a todos aquellos/as que jugamos al Pádel y ya hemos superado la barrera de los 40 (unos chavales). El Pádel se ha convertido en un deporte tremendamente popular, en parte gracias a lo agradecida que resulta su iniciación. El Pádel no nos exige grandes cualidades Físicas y/o Técnicas para poder disfrutar de él. Posee una adaptabilidad que lo hace muy atractivo, es un deporte que se adapta a los niveles de los/as jugadores y cuyo nivel básico para disfrutarlo es alcanzado en muy poco tiempo.

Pero… Si tiene estas grandísimas ventajas y posibilidades porque es cada día más común encontrarnos jugadores/as con lesiones que impiden el disfrute e incluso la práctica del Pádel. ¿Son estas lesiones fruto de una escasa Condición Física?, ¿es el propio deporte nocivo para la salud músculo-articular?, ¿es el modelo de práctica ajeno a la búsqueda de la Salud?, ¿son los monitores culpables de muchas de estas lesiones?

Estas reflexiones en voz alta, pretenden ser el punto de partida a un análisis profundo por parte de Jugadores y Técnicos.

Desde mi humilde punto de vista y sin animo de juzgar al colectivo de Profesores creo que su papel en futuro del Pádel pasa como ha ocurrido en otras áreas de la Actividad Física y Deportiva por actuar en una doble vertiente:

  • Obligarnos a trabajar día a día de manera más rigurosa, obligándonos a la formación continúa y reciclaje de nuestros conocimientos, preparando nuestras clases en función a las particularidades de nuestros alumnos y no dejando que el azar sea nuestro método de planificación y control de nuestro trabajo.
  • Trabajar unidos en exigir a Clubes e instalaciones la contratación de profesionales cualificados que faciliten el desarrollo de nuestro deporte y deportistas.

Es muy probable que a estas alturas de la lectura haya muchos que estéis pensando que estoy ganando muchos enemigos dentro del Pádel en unas cuantas líneas y lo entiendo, pero sinceramente no me preocupa atizar a oportunistas que aprovechando el momento, ven en el Pádel una manera fácil de ganar dinero, sin reparar en el daño que hacen a sus alumnos y al deporte en general al carecer de la formación adecuada y el talante necesario para introducirse en el mundo de la Docencia. Realmente me preocupan esos buenos profesionales, que sin duda abundan, y que se enfrentan constantemente a situaciones surrealistas que le quitan las ganas a cualquiera de continuar luchando por un Deporte profesional y cualificado al servicio del disfrute y salud de nuestros clientes. Profesionales cualificados son considerados de la misma forma que personas que no saben absolutamente nada de Actividad Física, Ejercicio y/o Deporte. Durante toda mi vida profesional me he encontrado con una visión errónea de lo que la gente considera que es un buen entrenador. ¡Para ser buen entrenador hay que ser un gran jugador!.Frase típica entre alumnos. Ser entrenador requiere conocer a fondo este deporte y haber tenido vivencias que le ayuden en su bagaje de conocimientos y sensaciones,pero no por haber sido un “Campeón” tiene asegurado el éxito como monitor y/o entrenador. Como ejemplo podemos analizar el caso de Rafa Nadal, uno de los mejores deportistas de la historia que ha sido entrenado toda su carrera por su tío, el cual no ha sido deportista destacado en el Tenis.

¿Que hacer como Jugadores?

Vamos a plantear una serie de aspectos que pueden colaborar a que disfrutemos más del Pádel, sepamos analizar si mi proceso de enseñanza es el deseable y evitemos las lesiones como factores que nos alejarán de nuestro deporte favorito. Aconsejo ir poco a poco en nuestra incorporación al Pádel y una vez estemos metidos de lleno en él no nos obsesionemos. No por jugar dos partidos diarios vamos a jugar mejor, no por dar 5 clases a la semana vamos a mejorar más rápido y de forma permanente, no por inscribirnos a treinta torneos vamos a subir de nivel.

Actuemos con tranquilidad y objetividad, no nos dejemos llevar por la emoción.

El primer aspecto que debemos abordar hace clara referencia al binomio Quiero-Puedo. Con ello quiero decir que toda persona que se ve atraída de manera importante por un deporte debe tener claro cuales son sus condiciones y posibilidades. Es el punto de partida coherente y que más nos puede ayudar. Hay que valorar:

  • Mi edad. Es duro pero inapelable. No debo asumir situaciones de riesgo condicional o músculo articular excesivo si ya no tengo 20 años. Con 40 estamos perfectamente preparados para jugar al Pádel a buen nivel pero debemos comenzar a centrarnos en evitar lesiones, facilitar la recuperación tras entrenamiento y/o partidos y buscar las ejecuciones más eficaces en relación a la salud.
  • Mi nivel de experiencias deportivas. Una persona que siempre ha practicado deporte tendrá un mayor nivel de Condición Física, una mayor coordinación segmentaria y/o viso-motora. Si somos personas que descubrimos la práctica deportiva tras escasas experiencias motoras a lo largo de nuestra vida no debemos preocuparnos pero si actuar con claridad. En primer lugar deberíamos asegurarnos un trabajo dirigido a nuestra motricidad básica. Si nos movemos mejor, percibimos, decidimos y actuamos con mayor precisión aseguraremos un aprendizaje de más calidad.
  • Historial de Lesiones/enfermedades. Es interesante realizar una revisión al historial médico personal de cada uno y valorar si existen lesiones y/o enfermedades que requieran atención especial a la hora de iniciarnos en un Deporte en concreto.
  • Mis Objetivos. Si hemos valorado nuestra edad, condición física, experiencias deportivas y revisión de nuestro historial médico de forma objetiva y adecuada estaremos ante el punto de partida ideal y perfecto a cualquier Iniciación Deportiva. Partimos de la certeza absoluta en relación a nuestras características, limitaciones y puntos fuertes. Con ello no sólo podemos asegurar un aprendizaje de calidad sino también una práctica exenta de Lesiones.

El segundo aspecto y no menos importante, hace referencia a la elección y valoración del equipo de profesores que se encargarán de mi iniciación deportiva. Es cierto que dado el escaso conocimiento que poseemos de una actividad cuando nos aventuramos en su aprendizaje no seremos capaces de manera inmediata de distinguir al buen profesional, pero en muy poco tiempo podemos realizar un análisis del proceso de aprendizaje y valorar si es el que me conviene o no.

Anteriormente he planteado las bases que cualquier alumno puede aplicar a su iniciación deportiva, pero además queda claro que un buen profesional no pasaría por alto este análisis de sus alumnos.

A grandes rasgos podemos definir una serie de aspectos que diferencian a los buenos profesionales de aquellos que no lo son:

  • Un buen profesional siempre cumple con sus obligaciones en días y horas señalados. Nunca falla ni se inventa excusas.
  • Sabe que aspectos son positivos y/negativos de cara a tu aprendizaje.
  • Siempre prepara sus sesiones con antelación y en relación a lo valorado previamente.
  • Debe explicar todo lo que hacemos, no limitarse a tirar bolas, o como se suele decir “tirar cacahuetes”.

En definitiva, aunque puede no ser fácil distinguir al Profesor Ideal si podemos aprender a descubrir a Imitadores. Desconfía de clases que tienen mucho ritmo pero no te aportan mejoras. No te dejes convencer para que tus clases sean siempre partidos. Hay muchas cosas que hacer, incluso partidos,pero siempre dentro de una planificación sería, rigurosa y de la que tengas información. No aceptes como explicación ” hazlo así”. Tu profesor debe explicar de forma clara y con la metodología que facilite una mejor comprensión y aplicación de lo aprendido.

Si no te diviertes no aprenderás, pero es factible aprender, divertirse y trabajar. Pagar es un sacrificio y ello implica en tu profesor un gran trabajo para acercarte conceptos de la forma más asequible y provechosa. No renuncies a ello.

El Pádel es maravilloso, disfruta al 100%, exige Profesionalidad, rechaza imitaciones.

De nuevo he extraído un interesante artículo de la última edición de la revista Pádel Absolute, esta vez realizado por el preparador físico Roberto Bourdet, en el cuál nos habla de como mejorar la coordinación.

En el presente artículo, nuestro preparador físico nos da las claves para mejorar la coordinación de los gestos técnicos para acometer un golpe específico. La automatización de estos gestos técnicos a base de la repetición de las ejecuciones es necesaria para poder realizarlos sin tener que pensar a la hora de jugar.

La coordinación muscular o motora es la capacidad que tienen los músculos esqueléticos del cuerpo de sincronizarse teniendo en cuenta trayectoria y movimiento. Esta definición nos hace entender que para realizar un gesto técnico, en este caso un golpe de pádel, necesitamos de la coordinación para una buena ejecución.

Como todas las capacidades, si las entrenamos las mejoramos, la coordinación no es la excepción, lo que si es que necesita de más atención y trabajo específico.

En todos los golpes de pádel trabajamos distintas cadenas musculares y articulares tanto del tren inferior como del superior, con lo que nos lleva a tener que ejercitar todo nuestro cuerpo en conjunto y coordinarlo. Para la automatización de estos movimientos, o sea de los gestos técnicos, como el de una derecha o de una volea, etc., necesitamos repetición de las ejecuciones, esto nos dará la posibilidad de automatizar los gestos deportivos y así poder realizarlos sin pensar a la hora de jugar, cosa que va a incidir directamente en el resultado de dicho golpe.

En todos los golpes de pádel trabajamos con distintas cadenas musculares y articulares, por lo cual, tenemos que ejercitar en conjunto y coordinarlo.

Específico y general

El trabajo lo debemos realizar de forma específica y luego general, o sea por ejemplo en el golpe de derecha, primero el movimiento de piernas, luego el del brazo y para finalizar el de ambos a la vez. Tener una visualización mental previa del movimiento nos ayudará no solo a mejorar los movimientos, gestos técnicos y las posturas sino también al rendimiento deportivo.

La ejercitación de esta capacidad la podemos realizar tanto en la pista de pádel como en el salón de nuestra casa, con la ayuda de elementos como conos o marcas en el suelo.

Para mejorar la coordinación de piernas debemos realizar ejercicios que vayan desde los movimientos cortos a los largos, hacia los lados, hacia adelante, hacia atrás, cruzando piernas, sin cruzar, utilizando las marcas en el suelo.

Jugando con todos esos movimientos y con la velocidad de ejecución, lograremos una mejora de nuestros desplazamientos como así también un ahorro de energía ya que no haremos pasos ni metros de más, cosa que agradecerán cuando lleguen al tercer set.

Si algún tipo de dudas, tenemos que tener regularidad a la hora de entrenar estos movimientos ya que sirve de poco realizarlos muy de vez en cuando.

Ejercicio de coordinación: La técnica de “Hacer sombra”

Un ejercicio de gran ayuda para la corrección y la mejora de la coordinación es en lo que el boxeo le llaman “hacer sombra”; delimitamos un sector de movimiento por ejemplo, un cuadrado de dos metros de lado y nos posicionamos en el centro y a partir de allí comenzamos a realizar distintos tipos de desplazamientos y de gestos deportivos, teniendo en cuenta las características de cada golpe.

Lo realizamos de dos formas diferentes, una a cámara lenta, donde podremos corregir y otra a cámara rápida, donde buscamos la automatización.

Hay muchos alumnos que se han obsesionado, entre comillas, con estos ejercicios y han mejorado aceptablemente en su juego y en sus clases de pádel.

Fuente: Roberto Bourdet, para la revista Padel Absolute

Sin duda este golpe, es una herramienta básica en el juego de todo “padelista”. Tanto la historia del juego como la actualidad, nos hacen notar que los mejores jugadores basaron y basan su juego en este golpe. Desde Alejandro Lasaigues, hasta hoy Fernando Belasteguín, utilizan este golpe, como “base de lanzamiento” de su juego.

Para algunos, los más “agresivos”, es un tiro que no suele ser muy “simpático” a ellos, pero el pádel, es juego de porcentaje, por lo tanto el globo es el golpe fundamental no solo para reacomodarse en la posición ideal en la defensa, sino además como planteo en muchas tácticas a emplear desde ese golpe.

De nuevo, Jorge Nicolini nos sigue sorprendiendo y nos enseña cosas que todos creíamos saber, pero que no sabíamos.

Descarga el artículo completo a continuación.

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